La fauna de la vertiente francesa de los Pirineos reúne especies muy fáciles de ver y otras que casi nadie encuentra jamás. Esta guía independiente las ordena según la probabilidad real de cruzarse con ellas, sin dar cifras de población, y recuerda cómo observarlas sin molestar. Para una visión de conjunto en francés, existe la página sobre la fauna del parque.
Las más fáciles de ver
La marmota es la gran protagonista del verano. Fue reintroducida en el siglo XX con ejemplares procedentes de los Alpes y vive en colonias, en madrigueras excavadas en laderas herbosas. Un silbido agudo avisa del peligro, y en invierno hiberna bajo tierra. No debe alimentarse nunca.
El sarrio, como se llama al rebeco de los Pirineos, pasta en pastos y roquedos, sobre todo al amanecer y al atardecer. El otoño es la época del celo. Por encima del valle, el buitre leonado planea en grupo sobre los cantiles donde cría en colonia, y el águila real, casi siempre sola, patrulla las laderas en busca de presas.
Con paciencia y algo de suerte
El quebrantahuesos es el ave más espectacular: su envergadura puede superar los 2,70 m y se alimenta sobre todo de huesos, que deja caer sobre las rocas para romperlos. Cría en cantiles en pleno invierno. Se distingue del buitre leonado por su silueta más estrecha y su cola larga; la ficha sobre el quebrantahuesos da más pistas para identificarlo.
La cabra montés ha vuelto a los Pirineos franceses. La subespecie pirenaica desapareció a principios de los años 2000, y desde mediados de los años 2010 se sueltan ejemplares de la especie procedentes de otros macizos ibéricos. Los machos llevan cuernos en forma de lira. Los grupos siguen siendo localizados, y la ficha de la cabra montés explica cómo observarlos desde lejos.
Casi imposibles de ver
El urogallo vive en bosques de montaña y, en primavera, los machos realizan un cortejo al amanecer. Es muy sensible a las molestias y no debe buscarse. La perdiz nival se encuentra por encima del límite del bosque, entre canchales y praderas rocosas; su plumaje es blanco en invierno y moteado en verano, y la ficha de la perdiz nival cuenta cómo se esconde a plena vista.
El desmán de los Pirineos, también llamado desmán ibérico, es un pequeño mamífero acuático de arroyos fríos que sale de noche. En cuanto al oso pardo, los osos procedentes de Eslovenia se soltaron a partir de 1996, y la población, escasa, se concentra sobre todo en los Pirineos centrales. Con estos animales, lo habitual es ver, como mucho, un rastro.
Cómo y cuándo observar
La primavera trae el deshielo, el cortejo del urogallo y las primeras marmotas fuera de sus madrigueras. El verano es el mejor momento para praderas y grandes aves, el otoño para el celo del sarrio, y el invierno exige quietud, porque la comida escasea y cada huida gasta energía. Las rutas de senderismo clásicas ofrecen buenas ocasiones de ver animales sin salirse del camino.
Unos prismáticos valen más que cualquier acercamiento. Conviene mantenerse en los senderos, hablar en voz baja, no alimentar a los animales y no usar drones. En principio, los perros no se admiten en la zona central del parque, y recoger plantas o minerales, dejar basura y molestar a la fauna están prohibidos. Las normas y las zonas de quietud pueden cambiar: se recomienda consultarlas con la administración del parque, la prefectura o el ayuntamiento antes de salir.
Lo esencial
- Marmota, sarrio, buitre leonado y águila real son las especies más fáciles de ver en verano.
- El quebrantahuesos y la cabra montés exigen paciencia, prismáticos y distancia.
- Urogallo, perdiz nival, desmán y oso pardo son esquivos y no deben buscarse.
- Observar de lejos, sin alimentar ni molestar, y verificar las normas vigentes.


